martes, 7 de abril de 2009

Sobre el cuento Rip Vin Winkle de Washington Irving

Como relato primordial de la tradición literaria norteamericana el Rip Vin Winkle de Irving se inscribe en los inicios de esta formación cultural. Los primeros temas que convergen en la narrativa fundacional estadounidense, de la que este relato participa especialmente, comportan la descripción de las primeras actividades llevadas a cabo por los hombres de la época, el orden que van adquiriendo las instituciones sociales donde ya se atisba un futuro que las transformará. La independencia política y un estado anterior de la vida precedente a la emancipación republicana, y en lo continuo a esta, el transcurso de las cosas en un periodo aledaño posterior a la autonomía política, suceso que se configura con la bajada de un barbado Rip de la montaña a la aldea después de un largo misterioso sueño. Está presente en detalle las costumbres y los rituales que pertenecen a las nuevas tierras. Otras formas de cotidianeidad y de sobrellevar el tiempo en el país despoblado que en la imperial Europa. En el aislamiento de la civilización, surge, la urdimbre de representaciones en las que se darán correspondencias vitales en lo referente a una característica esencial de la literatura y del héroe en las primeras manifestaciones narrativas; donde aparecen las vicisitudes de un primer hombre norteamericano protagonista en el corazón del relato.
Aquel personaje principal que ha de quedarse dormido en el seto de un bosque, es el ser rudimentario que elide la resolución de sus problemas por una comodidad momentánea, hecho de una seudo liberación. El luengo sueño del héroe a mitad de la montaña, puede ser intuido como procedimiento autoral en lo alusivo a una economía del relato, debido a que este podría estarse guiando por la normativa genérica conveniente al folklore general, disposición común a la época. Este héroe busca principalmente un desacople con los antiguos controles que organizan su vida diaria. Transgrediendo el dominio de estos, se guía entonces por la novedad y por el brillo de lo incidental - que adviene de un cumplimiento desdeñoso de supuestos deberes - que acontece ante sus ojos. Aunque nacido en una nueva tierra, lleva consigo el yugo de la colonia “ la vieja Inglaterra ”, y un acentuado principio de obligatoriedad en su conciencia que no ha de consumar. Nada resulta más alegórico en el cuento que una esposa autoritaria, “el horno ardiente de la tribulación domestica” dirá el narrador, como especie de una vieja Europa imperial que amilana al héroe y lo conmina a un cumplimiento con la estructura social impuesta. Este hombre simple como todo buen campesino, toca en la distensión ante el mandato, como un solaz, una fuente de realización plena. El ideal de la nueva libertad es un individuo tras un mundo apacible que no requiera mayores peritajes. Halla su bienestar en una reciente obligación, el soslayo a las imposturas que la tradición le hereda, hecho que lo lleva a la soledad y a la interacción con la naturaleza inmediata. El héroe iniciático de la literatura estadounidense Rip Vin Winkle como un eremita sin religión, no existiría metáfora más indicada.
El héroe y su aventura se realizan siempre junto a lo fundamental de una complementariedad, la compañía de un ser - casi siempre pasivo - que es concebido en una categoría diferente de la que se concibe al héroe. Quien acompañe al héroe puede ser en ocasiones el hombre negro, el indio, el niño, el oprimido y confinado al sometimiento. A Rip lo acompaña su perro, emblema de la sujeción y la obediencia. El can podría ser un reflejo del mismo Rip caricaturizado por el autor si no se estaría mencionando aquí, admisiblemente como alegoría, la figura del indio o el negro que en unión al héroe, se consagrará al éxodo. La búsqueda de los nuevos caminos y la exploración de la naturaleza deshabitada serán su cometido, mas el héroe siempre o casi siempre comandara el destino de su compañero.
De lo que se puede imaginar también como un errar de Rip Vin Winkle, la trayectoria desde que salió de casa, subió los montes y corrió por las planicies con la escolta de su perro, disparó a las ardillas, se encontró a los hombres extraños de quienes obtuvo el licor para su borrachera, y como ultimo su enigmático sueño por contados veinte años. Deviene la fantástica reunión de él con la realidad en la que despierta. El nuevo país democrático le recibe a él, y este pisa el suelo del liberalismo en el momento de su más inexorable significación, las elecciones. Cabe aducir que se dan nuevas condiciones para la vida de los americanos en este despertar de Rip, por una conjetura que nace de la imagen del relato, cuando la hija ofrece al padre un hogar, “una casa cómoda y bien amueblada “. Después de los avatares del pasado, y de la borrosa transición, acontece la etapa de la abundancia, de la prosperidad de una república vasta y rica. Nos dice el narrador: “su marido era labrador fuerte y alegre”. Esta última cita no puede significar más que el solido fundamento de que en una nueva era americana, se considera a todos los hombres por igual, se propugna el derecho a la vida, a la libertad y a la prosecución de la felicidad. En la tierra libre a la cual los hombres han venido a conquistar sus sueños pletóricos de esperanza, se ha escrito en los papeles donde se especifican como quieren ser las naciones, la forma de ser de una nueva alianza en una nueva tierra. Se ha decidió exponer los valores morales de una nueva sociedad que trabaja en la labranza del terruño y en el libre intercambio.

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